Las dos caras del “Accountability”.
¡Qué hongo, Emprendedores!
¡Uff, ya necesitaba el sábado, acabé muerto ayer!
Esta semana me sentí retado en todos los sentidos, físico, emocional e intelectual. Así como Rocky, después de la madriza con Apollo Creed. Pero ahora, después de haber dormido nueve horitas, echarme un croissant relleno de Nutella, un omelette y un café como desayuno y jugar Final Fantasy XI un rato, empecé a reflexionar sobre lo sucedido y los efectos que tendría en un futuro cercano. En ese momento, me vino a la mente la palabra “accountability”.
Siento que es una palabra que se está haciendo cada vez más común en todos los ámbitos pero que no necesariamente entendemos y vivimos por completo. El enfoque que suele prevalecer es “externo”; es decir, "toma responsabilidad de tus resultados", "no excuses", "cumple lo que prometes"... Y sí, esto es totalmente cierto y lo respaldo al 100%, no me malentiendan, por favor. No obstante, para mí, el accountability debe verse y entenderse desde una perspectiva dual, externa e interna.
Es aquí donde el accountability adquiere un significado y sensación diferente. Cuando nos hacemos responsables de nosotros mismos y cómo nos tratamos. De ser honestos con nosotros mismos y reconocer nuestras imperfecciones, inseguridades, malas decisiones y, en general, las idioteces que cometemos y el daño que nos causamos y a otros como resultado. De bajarle dos rayitas a nuestro ego y empezar a trabajar en mejorarnos, sin importar lo incómodo, “humillante” y lento que sea.
Este lado de la moneda del accountability no se menciona demasiado porque es el más incómodo y difícil de asimilar pero es en el que más debemos trabajar.
Cuando desarrollamos accountability interno, el accountability externo se vuelve mucho más auténtico y menos “motivacional”. Entendemos el impacto de nuestras acciones no solo porque hay que asumir consecuencias, sino porque ya hemos experimentado en carne propia lo que significa fallarnos y el costo que implica repararnos.
Esta semana recibí un par de llamadas de atención a mi propio accountability que me inspiraron a escribir esta entrada y recordar que mejorar es una batalla constante y difícil contra nosotros mismos.
Pero es la batalla que más vale la pena luchar.
Como dicen Jocko Willink y Leif Babin en uno de mis libros favoritos, Extreme Ownership, “domina tu ego y opera con alto sentido de humildad”.